La linaza entera o como harina desgrasada es una de las fuentes vegetales más ricas en lignina; sustancia relacionada con el lignano, un fitoestrógeno que actuaría a nivel del sistema hormonal femenino con un aparente potencial anti-cáncer y anti-oxidante (ver ficha técnica).

La linaza entera o como harina semi desgrasada, al igual que otras oleaginosas, no contiene gluten (proteína que se encuentra en el trigo, la avena, la cebada y el centeno) por lo que las personas que son sensibles al gluten pueden disfrutar de la linaza desgrasada en su dieta que además es baja en sodio.

Es probable que las semillas enteras pasen a través del tracto gastrointestinal sin ser digeridas debido a que la cubierta elástica de la linaza resiste la acción de las enzimas digestivas.
Por lo tanto, resulta de gran importancia consumir las semillas molidas a fin de asegurar la digestión de los nutrientes que se encuentran en su interior.

La harina de linaza es rica en fibra insoluble que no es digerida ni absorbida por el intestino delgado por lo que pasa relativamente intacta al intestino grueso, mejorando los problemas de estreñimiento.
Las mayores fracciones de fibra en la linaza están constituidas por celulosa, mucílagos y lignina.

   
 

La harina de linaza es obtenida durante el proceso de prensado en frío, conserva todas las propiedades de la linaza, pero tiene la ventaja de ser baja en materia grasa y contenido calórico; altamente proteica, y rica en amino ácidos esenciales (que el cuerpo humano no produce), de composición similar a la proteína de soya considerada como la proteína vegetal más nutritiva (ver ficha técnica).
Por ser de origen vegetal, no contiene colesterol.

 
 
Es usada para espolvorear sobre los cereales, frutas o añadir a pastas, masas, cazuelas, y otros alimentos cocidos (ver recetas).