| |
|
Más
del 70% del aceite de la linaza es ácido graso poliinsaturado
y una de las características únicas de este prodigioso
aceite es la alta proporción de ácido alfa -linolénico
(AAL) (ácido graso omega-3) en relación al ácido
linoléico (ácido graso omega-6) (ver ficha técnica).
Estudios muestran que una dieta balanceada en omega 3/omega 6 reduce
el riesgo de enfermedades del corazón, bajando el colesterol
y previniendo la acumulación de depósitos dañinos
en las arterias, corrige los desequilibrios de las dietas modernas
altas en grasas saturadas.
Por
otro lado, la vitamina E soluble en grasa y que se encuentra presente
en este aceite, principalmente como gamma-tocoferol, funciona como
antioxidante.
|
|
|
|
oxidativo
ocasionado por radicales libres, lo que puede ayudar a prevenir
enfermedades crónicas como el cáncer, enfermedades
del corazón y embolias.
Asimismo, promueve la excreción de sodio
en la orina, lo cual puede ayudar a disminuir la presión
arterial.
Otras
acciones benéficas de este aceite son en el tratamiento y
prevención en afecciones de inmunidad como artritis reumatoides,
soriasis y lupus.
En el tratamiento de la diabetes, estudios muestran que la linaza
reduce la glucosa basal en los adultos jóvenes. Se lleva
a cabo una investigación para comprobar el efecto de la linaza
en la dieta de las personas con diabetes tipo 2.
|
|
|